EL VERDADERO SUSTENTO DE LA VIDA

‘Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás’.

Juan 6:35

¿Por qué el Señor se refirió a sí mismo como el Pan de vida? El pan en las Escrituras es una manera de señalar hacia las cosas esenciales y necesarias para la vida. Por ejemplo en Gn.3:19 se le dice al hombre pecador que ‘con su sudor comerá el pan’, lo que quiere decir que conseguir lo necesario para vivir le sería pesado al varón. El pan en el desierto era una realidad de las necesidades suplidas del pueblo en el desierto ya que ni siquiera su ropa fue consumida. El Salmista puede decir en Sal.37:25 que ha envejecido y ‘no ha visto un justo que mendigue pan’, lo que nos señala que nunca ha visto a un justo mendigando por las cosas necesarias para la vida. El Señor Jesús nos enseñó a pedir ‘el pan de cada día’ (Mt.6:11), lo cual quiere decir, todas las cosas necesarias para vivir.

Sigue leyendo

Anuncio publicitario

TE ADORO ¿COMO YO QUIERO O COMO TÚ QUIERES?

‘No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra’.

Éxodo 20: 4

El primer mandamiento del llamado Decálogo nos recordaba cuál debe ser el Objeto de la adoración: Dios mismo. Este segundo mandamiento nos recuerda los Medios de la verdadera adoración. El Señor quiere hablarnos acerca de la forma adecuada de acercarnos a Él que es un ser esencialmente Espiritual e intensamente Santo. El segundo mandamiento nos grita que la verdadera adoración es la que Él ha ordenado y la falsa la que Él no ha mandado, aquella que es conforme a nuestra imaginación o la de otro.

Sigue leyendo

LA ORACIÓN DE ANA

‘Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente’.

1 Samuel 1:10

En el conflictivo periodo de los jueces, existió un varón, Elcana, quien tuvo dos esposas. Una de ella, Penina, tenía hijos e hijas mientras que Ana, su otra esposa, era estéril. Este episodio era suficiente para que Penina atormentara continuamente a Ana y lo hizo así por un largo periodo de tiempo (v.7). Así que a la gran amargura en la que se encontraba Ana se le añade, pues, su duración. No es difícil suponer cual debió ser el semblante de Ana bajo esta situación y cuál su condición anímica.

Sigue leyendo

LA INMUTABILIDAD DE DIOS

‘Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán’.

                                                                                 Salmos 102:27

Si hay algo que caracteriza lo creado y lo temporal es su cambio. La semilla de hoy es la planta de mañana y el seco y descompuesto madero de pasado mañana. Cada cosa muda, crece o disminuye, tanto que podemos diferenciar ciertamente algo que es nuevo de algo viejo. El paso del tiempo ha marcado indeleblemente las cualidades del ayer tornándolas quizás en el defecto del mañana. El hombre mismo cambia. Muchas veces cambiar es una virtud loable pero en otras ocasiones el cambio es para mal, la bondad puede tornarse en venganza y el que ayer fue gentil puede ser el mayor desquiciado pisando el mundo.

Sigue leyendo

CAMINANDO CON DIOS

‘Caminó, pues, Enoc con Dios’.

Génesis 5: 24ª

Cuando se lee de corrido los primeros capítulos de Génesis, esta pequeña frase parece un oasis justamente en medio del desierto. La historia sagrada, después de relatarnos el episodio de cómo entró el pecado al mundo, cómo destruyó al ser humano y cómo se empezaron a experimentar las consecuencias desastrosas de eso que se conoce como la Caída, nos muestra que Dios no dio la espalda a este mundo y tuvo misericordia salvadora para muchos. Génesis 5 es por supuesto, aquella simiente que representaba el remanente guardado por Dios para llevar a cabo su plan redentor prometido desde Génesis 3:15, donde veladamente se prometió que un día uno de los descendientes de la mujer, derrotaría al tentador.

Sigue leyendo

¡AY DE AQUEL!

‘¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder!’

Miqueas 2:1

La sensación de muchas personas es que la justicia es como un pedazo de plastilina, se puede moldear con facilidad según la necesidad. De un modo, esta idea es refrendada en sus mentes, cada vez que presenciamos como hay dos tipos de justicia y esto varia si alguien tiene poder, influencia y dinero. Para los cuales hay “un tipo” de justicia o si alguien es del común, pues en su caso hay “otro tipo” de justicia”. Obviamente esta realidad de la administración imperfecta y en muchas ocasiones, casi injusta de lo que debería ser la justicia, desestimula a los individuos, los que en última instancia entregan sus casos a Dios cuando ya no pueden hacer nada mas para obtenerla.

Sigue leyendo

YA QUE LLEGUÉ AL PALACIO ¿POR QUÉ NO VER AL REY?

Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos.

Isaías 33:17ª

En todo lo que llega a incorporar la obra de Cristo en la vida de los hijos de Dios, debemos distinguir dos aspectos para nuestra utilidad. El primero de ellos es ser recibidos a la comunión con Dios (1 Cor.1:9), que viene a ser sinónimo de regeneración y la conversión primera. Cuando un alma es trasladada de las tinieblas a la luz (1 de Pd.2:9), cuando pasa de muerte a vida (1 Jn.3:14a), se puede afirmar sin ninguna duda, que este individuo ha entrado en el ámbito de una relación amigable, amorosa y pacifica con el Señor, lo que se llama en la Biblia comunión. En este aspecto, no hay ningún hijo de Dios que no disfrute de la comunión de Dios Padre por medio del sacrificio perfecto de su Hijo. Ningún creyente debería dudar que en el mismo instante que fue llamado eficazmente por el Señor a la salvación en Cristo, las puertas de la comunión con Él, quedaron abiertas.

Sigue leyendo

UNA ESPERA HUMILDE

‘He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, Hasta que tenga misericordia de nosotros’.

Salmo 123:2

Cuando la obra de la regeneración por el Espíritu Santo se hace en un individuo, aparecerá una terrible lucha a muerte con el pecado, con todo pecado y con los pecados, entre ellos el orgullo. Una de las verdades más difíciles de aceptar por la locura de nuestra alma, es que delante de Dios no gozamos de derechos que reclamar sino de misericordias que recibir. Dar por sentadas las bendiciones de Dios o reclamárselas como si fuera un derecho, es una clara manifestación de orgullo. Si nuestro justo Señor quisiera tratarnos a la luz de nuestros derechos, veríamos nuestra causa naufragar, porque el pecado hace que desafiemos y ofendamos al Juez justo de toda la tierra.

Sigue leyendo

UNA “MENTIRILLA” MUY COSTOSA

‘Y respondió David al sacerdote Ahimelec: El rey me encomendó un asunto, y me dijo: Nadie sepa cosa alguna del asunto a que te envío, y lo que te he encomendado; y yo les señalé a los criados un cierto lugar’.

1 Samuel 21:2

Difícilmente alguno pudiese exagerar la malignidad del pecado. Son muchas  y diversas las razones del porque el pecado es tan miserable. Otra de estas razones es que el pecado desata otros pecados más a su alrededor, muchas veces más grandes que el mismo pecado inicial. Por ejemplo, tal vez el pecado del odio provoque un homicidio, una mirada lujuriosa un adulterio, una codicia mental un robo, etc. Lo que si se debe tener en cuenta es que el pecado siempre va a cumplir una función destructora, va a apuntar a causar no solo el mal sino el mayor que pueda.

Sigue leyendo

EXCLUSIVIDAD TOTAL

‘No tendrás dioses ajenos delante de mí’.

Éxodo 20:3

Es interesante ver que para el pueblo de Dios, los mandamientos, los conocidos como el decálogo, no empiezan en el v. 3 sino en el 2. Para el Señor Jesús sus mandamientos incluyen una cláusula importante (Mr.12:29). Si no hay más dioses que Dios, y si solo ese único Dios fue el que creó todas las cosas, entonces tiene –por derecho propio-, la potestad de regir a sus criaturas morales con la ley moral, que no es otra cosa que el reflejo de su carácter.

Sigue leyendo