PLURALIDAD DE ANCIANOS O PASTORES U OBISPOS

La estructura bíblica normal para la función del oficio de anciano es una de pluralidad en número, paridad en la autoridad y diversidad de dones.

Entendemos que la norma bíblica es que la iglesia local tenga más de un pastor. Seguramente nos damos una impresión equivocada de este principio por lo que es común hoy día, y es la falta de enseñanza y la práctica de este principio. Quizás ver que hoy la norma práctica es que las iglesias estén dirigidas por un solo pastor nos haga preguntar ¿Por qué esto es así? Sin duda que nos encontramos en una época donde experimentamos un declive espiritual generalizado que ha resultado en la falta de hombres que anhelen el ministerio, que sean aptos para el servicio, que sean cualificados bíblicamente, que hace que a duras penas una iglesia tenga su propio pastor. No existe hoy un entendimiento de la necesidad del gobierno bíblico, de lo que en sí es un gobierno bíblico de ancianos. Con el tiempo, las iglesias no se vuelven más fuertes sino más débiles.

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LOS PELIGROS DE DECAER

Por: Jonathan Edwards

Extracto

Doctrina

Cuando cualquier pueblo visible de Dios continúa frío y muerto, y decayendo en las cosas de la religión, existe el peligro de que Dios les quite sus ventajas religiosas.

La iglesia de Éfeso fue amenazada con esto, salvo que se arrepintieran. Últimamente habían estado en decadencia; se enfriaron en comparación a lo que antes solían ser. Y si aún continuaban, Cristo les amenazó con que Él vendría y les “quitaría su candelero de su lugar”. Si continuaban así por mucho tiempo, él ejecutaría esta amenaza sobre ellos, como está implícito en su amenaza de que “vendría a ellos pronto”, lo que implica que así sería: si no se arrepentían pronto.

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EL ANCIANO COMO PREDICADOR / MAESTRO / INSTRUCTOR

¿Por qué Dios habrá elegido el medio de la predicación como instrumento central para la proclamación de la verdad? Entendemos que el método divinamente revelado para el anuncio de todo el consejo de Dios es la predicación, entendiendo como predicación el anuncio público, verbal, de explicación y aplicación de la Palabra de Dios a una audiencia específica a través de un individuo. Predicación no es lectura de la Biblia, no es consejería privada, no es la mera explicación de un texto, ni los comentarios especulativos de la Biblia. Predicación no es conversatorio, charla, foro, sino de la proclamación de la verdad de Dios, con la autoridad de la Palabra de Dios a las conciencias de los hombres a través del instrumento humano.

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DISCIPLINA ECLESIÁSTICA SOBE LOS OFICIALES

1 Timoteo 5:19-22 toca de manera directa este asunto: «Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad».  

Algunas aclaralciones:

El pastor es un creyente que como los demás está bajo las instrucciones, exhortaciones y disposiciones de las Escrituras. Su oficio no le hace de un tipo o clase especial de cristiano, que lo pongan por fuera o por encima de la Biblia, es más, si es anciano reconocido lo fue porque precisamente tiene más apego a las Escrituras y no porque flota por encima de ellas. Sus virtudes surgen de la misma fuente, del Espíritu Santo, y sus pecados no son agradables a Dios por el hecho que tiene un oficio distinto.

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LAS LIMITACIONES DE LA AUTORIDAD PASTORAL

Hemos inducido el tema de la autoridad pastoral pues los ancianos también son gobernantes. Sin embargo, debemos trazar aquí la Palabra de Dios con rectitud y la iglesia debe tener seriedad en procurar entender esto de mejor manera, porque si por un lado se ha visto de hermanos que sin entender el principio andan desatendiendo la autoridad pastoral, por otro lado, puede llegar el caso de hermanos que idealizan la figura pastoral y piensan que la autoridad pastoral no tiene ningún límite. Esto se ha prestado para que gente resulte apoyando el enriquecimiento ilícito de algunos pastores, avalando sus inmoralidades, políticas cuestionables, y hasta su falsa doctrina solo por pensar que son autoridad hagan lo que hagan y en todo sentido.

Aquí hay cuatro principios que nos señalan los límites de la autoridad pastoral:

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EL ANCIANO COMO GOBERNANTE

Ahora, consideraremos al anciano como gobernante, como obispo, como supervisor. Hechos 20:28: «Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre». Cuando Pablo describe sus responsabilidades a los ancianos de Éfeso, les recuerda parte de su oficio como ancianos es ejercer la autoridad que les ha dado el Espíritu Santo sobre la iglesia en la que los puso. Las congregaciones locales no dan autoridad al pastor, las iglesias no ceden al anciano la autoridad que tienen, sino que son el instrumento por medio del cual se reconoce la autoridad que Dios les ha dado a ciertos varones para gobernar. En el sentido de autoridad y gobierno de la iglesia local, en esa perspectiva espiritual, en una iglesia local no hay autoridad por encima de los ancianos, y cuando ellos ejercen bíblicamente esa autoridad, implica una supervisión con autoridad divina.

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LO QUE LA BIBLIA DICE ACERCA DEL HOMOSEXUALISMO

A propósito que a partir de hoy habrá mucho ruido mediático porque desafortunadamente se ha tomado este mes como el del orgullo gay, vale la pena seguir recordándonos lo que la Palabra de Dios enseña acerca de este mal, y recordarnos, como individuos que por la gracia del Señor hemos sido perdonados y salvos, tenemos para con este pecado.

¿Qué dice la Biblia cerca de la filosofía y las prácticas homosexuales?

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EL DÍA BUENO Y EL DÍA ADVERSO

Matthew Henry

«En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él» (Ec.7:14).

Observe, cómo se equilibran las disposiciones y eventos de la Providencia. En este mundo, al mismo tiempo, algunos están en prosperidad, otros en adversidad; las mismas personas que en un momento se encuentran en gran prosperidad, en otro momento se encontrarán en gran adversidad. Es más, un acontecimiento próspero y otro grave pueden ocurrirle a la misma persona al mismo tiempo. Ambos vienen de la mano de Dios pues: «De su boca salen tanto el bien como el mal» (Is.14:7), y ha puesto el uno frente al otro, de modo que hay un paso muy corto y llano entre ellos, y son un contraste el uno al otro.

Día y noche, verano e invierno, se oponen el uno al otro, para que en la prosperidad podamos regocijarnos como si no nos regocijamos, y en la adversidad podamos llorar como si no lloráramos, porque podemos ver claramente el uno del otro y cómo cambia rápidamente el uno por el otro; y esto con el fin de que el hombre no encuentre nada después de él, para que no tenga ninguna certeza acerca de los acontecimientos futuros o la continuación del panorama actual, sino que pueda vivir en dependencia de la Providencia y estar preparado para lo que suceda

¿Cómo debemos cumplir con la voluntad de Dios en los eventos de ambos tipos?

Nuestra religión, en general, debe ser la misma en todas las condiciones, pero los casos particulares y los ejercicios de ella deben variar, como lo hace nuestra condición externa, para que podamos caminar en pos del Señor:

[1.] En un día de prosperidad (y es solo un día), debemos estar gozosos, estar en el bien, hacer el bien y ser buenos, mantener una alegría santa y servir al Señor con alegría de corazón en la abundancia de todas las cosas. «Cuando el mundo sonríe, regocíjate en Dios y alábalo, y que el gozo del Señor sea tu fuerza».

[2.] En un día de adversidad (y ese es sólo un día también), considera. Los tiempos de aflicción son tiempos apropiados para la consideración, en ellos Dios llama a considerar (Hag.1:5), entonces, si es que alguna vez, estamos dispuestos a ello, la aflicción no obtendrá ningún bien sin él.

No podemos responder al propósito de Dios al afligirnos a menos que consideremos el por qué, y por qué él contiende con nosotros. La consideración también es necesaria para nuestro consuelo y apoyo bajo nuestras aflicciones. No debemos sentirnos ofendidos por la gran prosperidad de las personas inicuas, ni por las calamidades más tristes que puedan sobrevenirles los piadosos en esta vida.

EL ANCIANO COMO PASTOR

Cada uno de los apelativos que se usan para describir a los ancianos nos señalan de alguna manera de qué se trata el oficio pastoral, sin embargo, no dicen todo lo que deberíamos considerar. Por este motivo deseamos seguir entendiendo este oficio desde la descripción de sus labores en el Nuevo Testamento. Las funciones de los pastores están señaladas a lo largo de Nuevo Testamento. En Hechos 20:17 dice: «Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia». Como se evidencia, estos, aquí llamados ancianos, son exhortados a pastorear: «Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre» (vv.28-35). Esa palabra apacentar es alimentar y es la forma verbal de “poimén” que quiere decir pastor; se refiere a los miembros como ovejas y a los ancianos como pastores.

Antes de mirar brevemente las funciones de un anciano como pastor, note que de este hermoso texto podemos implicar que:

Los pastores están con la iglesia, es decir, en medio de la iglesia.

Quizás sea necesario decirlo claramente, y esto, por el creciente número de ministros que quieren ser pastores para pasar todo el tiempo dando conferencias, haciendo misiones o dando su tiempo a proyectos y asuntos más bien para la iglesia universal, fuera de su iglesia y solo por inferencia, para el provecho de su rebaño. Note cómo en palabras de Pablo y con su ejemplo a la mano, les enseña a estos ancianos que deben estar con el rebaño. Note Hechos 20:18: «Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo». El v.20 parece corroborar esta idea cuando les dice: «y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas». Por eso la práctica apostólica fue constituir ancianos en cada iglesia (Hch.14:23), y conceder dones a las iglesias para que los creyentes pudieran verlos, aprender de sus palabras y de sus vidas. Eso requiere mucho amor, ardua labor, paciencia y perseverancia. Lamentablemente los “pastores” ausentes son puestos como ejemplo a los pastores locales que dan su vida estando entre el rebaño.

Los pastores ministran a sus iglesias principalmente.

Note los vv.20-21: «y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo». Los pastores han sido puestos para apacentar la iglesia del Señor en la que fueron puestos por el Espíritu Santo. Ya que han sido reconocidos en y por la iglesia, es cuestión de lealtad que sus dones se desarrollen principalmente en y para la iglesia local. A veces miembros de las iglesias caen en esas trampas modernas que ha provisto la virtualidad. Muchos creyentes piden orientación pastoral a individuos que no son sus pastores, porque es mejor contar la historia que convenga, a un individuo que no me conoce, que recibir orientación de quien sí sabe las cosas y me conoce. El punto es que Dios puso ancianos en una iglesia local para que sirvieran a ese grupo de creyentes de manera principal.

Los pastores tiene como ocupación primaria el cuidado de sí mismos.

La primera responsabilidad de los pastores es mirar por ellos mismos. Hechos 20:28 lo afirma claramente: «Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos». Pablo dice a los ancianos que como pastores en el rebaño de Dios en esta iglesia deben hacer un énfasis en ocuparse en ellos mismos prestando mucha atención a su condición espiritual personal, deben cuidadosamente pastorear sus propias almas, si han de ser pastores efectivos de las almas de otro. Matthew Henry comenta que los pastores: “No podrán guardar bien la finca de los demás si no pueden guardar bien su propia finca”.

LAS LABORES DEL ANCIANO COMO PASTOR

De Hechos 20:28-35 derivaremos cuatro labores:

1. Supervisar el rebaño

«Mirad por vosotros y por todo el rebaño» (v.28). Es su deber prestar atención al estado espiritual de cada individuo del rebaño. Los ancianos estamos llamados a tener un conocimiento de cada una de las ovejas bajo nuestro cuidado, de sus necesidades, fortalezas y debilidades espirituales.

2. Alimentar el rebaño

«Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor». La razón de conocer el estado espiritual individual de los hermanos, es con el propósito de alimentarlos apropiadamente. La palabra “apacentar” es lo mismo que “pastorear” o alimentar. Asegurarse que tengan una dieta apropiada o adecuada a sus necesidades. El estado espiritual del rebaño tiene mucho que ver con recibir exactamente las vitaminas y minerales en la alimentación, y un pastor no puede alimentar correctamente a sus ovejas si no las conoce. Los pastores debemos enseñar todo el consejo de Dios, debemos ser deliberados, meditar, considerar la nutrición correcta de la iglesia.

3. Proteger al rebaño

«Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño» (v.29). Es un peligro que no podrán evitar, sin embargo, debe prepararse para este peligro que viene desde afuera y se introduce peligrosamente en las iglesias: los falsos maestros, lobos que podrían ser profesores hipócritas, aquellos que traen malas actitudes: Lenguas chismosas, espíritus contenciosos, animosidad, hombres ambiciosos buscando poder y reconocimiento. Pero los peligros también pueden surgir de adentro: «Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos» (v.30). Estos eran personas que por un tiempo demostraron ser hombres piadosos, pero tratarán de propagar errores, cosas perversas, distorsión, herejías, tratarán de tergiversar; usualmente estos hombres no niegan la verdad abiertamente: «Que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces».

4. Sanar al rebaño

«Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (vv.32-35). En cada rebaño hay ovejas que necesitan de atención especial; esas son enfermas, debilitadas, lastimadas; que sufren de temores, dudas, persecución o tentación, otras con dificultad en su salud corporal, y otras con carencia de dinero para sus necesidades básicas. Aquí Pablo se presenta como ejemplo en este servicio y muestra su estilo de vida con el fin de ser un ministro de Cristo, no para beneficiarse a sí mismo, sino a las ovejas. Tuvo un trabajo fuera del ministerio para suplir sus necesidades y ayudar a otros. Por supuesto que él lo hizo como una obra de gracia, sin embargo, el principio es que los pastores debemos sacrificarnos por el bien de los hermanos en cuanto nos sea posible. No debemos establecer una relación de sacarles el mayor provecho a las ovejas sino de servirles en su progreso en la fe.

Así que ahí tenemos el primer aspecto de las responsabilidades de los ancianos, o sea, que los ancianos frente a su congregación son como pastores, y como tal prestar atención a ellos mismos, y al rebano con este fin: Cuidarlo, alimentarlo, protegerlo, y sanarlo.

Richard Baxter comentando sobre esto dice: “El mandato es cuidar de cada individuo bajo nuestro cuidado, y para lograrlo hay que conocer cada persona que está bajo nuestro cuidado, porque ¿Cómo podemos cuidarlos si no los conocemos? Y debemos trabajar para conocer no sólo las personas, sino también el estado de cada persona; sus tendencias e inclinaciones, los pecados que más le asedian, los deberes a los cuales están más tentados a descuidar, las tentaciones a las cuales están más expuestos, porque si no conocemos su temperamento o debilidades, probablemente no seremos médicos espirituales exitosos. Uno se imaginaría que cada hombre racional estaría satisfecho con esto y que no necesitaríamos probar más este punto. ¿Acaso no cuida un buen pastor cada oveja en su rebaño? ¿Acaso no cuida un profesor particularmente a cada estudiante, y un general a cada soldado? Por lo tanto, con más razón los médicos espirituales deben prestar atención a cada miembro individual bajo su cuidado. Así que, si los pastores han de cumplir su responsabilidad es esencial que se cultiva una relación de intimidad con la gente”. Es cierto que la predicación de la palabra debe ser central en la adoración y ministerio de la iglesia, pero eso no significa que la predicación pública debe ser lo único; si los pastores han de apacentar a todo el rebaño, debe también dar instrucción privada o individual.

Pero…. es necesario que la iglesia reconozca esta parte del oficio de los ancianos y se disponga y coopere para ser pastoreada

Uno de los retos a los que nos enfrentamos hoy en el ministerio, a causa de las comunicaciones, por culpa del internet es que los hermanos se exponen a sus predicadores favoritos y escucharlos. Hombres que dicen muy buenas cosas y nuestras ovejas pueden sentirse atraídas por esas voces famosas y se preguntan: ¿Cómo es que nuestro pastor no predica de esto y lo otro? Hermanos tienen la sensación de que, todo lo que necesitan es a alguien que les predique un sermón y se pierden el hecho de que Jesús les haya dado pastores. El pastor es alguien que se preocupa por ellos; no es solo una voz en el teléfono, sino que es una persona que les mira a los ojos; pone sus manos sobre ellos; está involucrado en sus vidas; ora por ellos; se preocupa por ellos; vive entre ellos y se entrega a sí mismo por ellos.

El ministerio del pastoreo es un medio vital de gracia, es la extensión más práctica de la Palabra de Dios. Este es un aspecto necesario del cuidado de Cristo por su pueblo; no se trata de una personalidad de las comunicaciones; no es la voz que sale del internet, sino que es un medio terrenal, una vasija de barro, un pecador como los demás que está trabajando por su salvación junto con su ministerio al pueblo de Dios. Esta es la realidad del pastoreo. Entonces es mejor que los hermanos estén abiertos y dispuestos a ser pastoreados. Cuando los pastores le pregunten, no tome a la ligera las cosas, no nos “despache” rápido.  Si no tiene nada qué decir, está bien, pero es mejor que establezca una manera de rendir cuentas de su vida, así no se le pregunte, mucho más si se le pregunta. Los hermanos deben prestarse, en la medida de las posibilidades para tener esa relación cara a cara con los pastores. Realmente preocupa y desorienta la actitud de muchos hermanos que evitan a los pastores, si pudieran quedar detrás de una columna, atrás del ultimo hermano, si pudieran extender una cortina a su alrededor para no ver, o escuchar al pastor, lo harían. Así como el pastor tiene el deber de desarrollar confianza con la iglesia, la iglesia debe procurar acercarse y ser abierta con los ancianos.