FALTA DE PIEDAD DOMÉSTICA…FRACASO PASTORAL

Albert Martin

El ministerio de muchas iglesias está estorbado terriblemente por la ausencia de la piedad práctica en los ministros. Es significativo que en 1 Timoteo 3, habiendo mencionado que el hombre debe ser irreprensible, Pablo inmediatamente lo aplica en forma específica al líder potencial, a su vida doméstica. «El que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.» (Tito 1:6; lTim.3:2) «Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?» (1 Tim.3:5).Y yo digo, no con censura sino con verdadera preocupación, que el ministerio de muchos pulpitos está siendo negado, debido a la falta de piedad práctica en la vida doméstica. Recientemente, esta situación captó mi atención cuando se le pidió a un ministro que renunciara a su iglesia debido a la lengua incontrolable de su esposa.

En esencia, el problema no radicaba en el mensaje del hombre o su ministerio, sino la falla en el gobierno de su propia casa, y en la sujeción de su esposa con respecto a su imprudencia y chisme.¿Cómo pueden los ministros atreverse a llamar a otros a ser obedientes a la Palabra de Dios, si ellos son desobedientes en este asunto? Dios dice claramente que para calificarse para la posición de obispo, nuestros hogares se deben gobernar bien. Esto no quiere decir que tenemos que ser perfectos en este gobierno; no significa que tengamos el poder para infundir gracia en las almas de nuestros hijos. Pero, si nosotros no demostramos principios claros, y nuestras propias vidas no son lo suficientemente relevantes por su ejemplo piadoso para gobernar nuestros hogares, ¿Cómo podremos gobernar la Casa de Dios? Este es el punto vital. Es mi convicción personal que si un hombre fallara en cumplir con este requisito, no tendría más derecho a permanecer en el ministerio, que si fallara en cumplir cualquiera de los otros requisitos.

Tomado de: ¿QUÉ ESTÁ FALLANDO CON LA PREDICACIÓN?

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