CRISTO ES TODO EN TODO

Resultado de imagen para William S. Plumer (1802-1880)Por  William S. Plumer (1802-1880)

La gran verdad primordial de la religión cristiana se centra en la persona, el carácter, la obra, el sufrimiento, los oficios y la gloria de Jesucristo. Estos conceptos son vitales en el cristianismo. Si conocemos la verdad o estamos errados en estos asuntos, así también estaremos fundamentalmente correctos o errados en lo principal. Tanto hoy como en el Día del Juicio1, la gran pregunta para determinar nuestro carácter y destino es la misma: “¿Que pensáis del Cristo?” (Mat. 22:42).

[…] Sus nombres y títulos son tan importantes como significativos. Cada uno de ellos es un bálsamo derramado sobre nosotros. Sus labios son como panal de miel. Miel y leche hay debajo de su lengua, y el olor de sus vestidos como el olor del Líbano… por los suyos es bien amado (Cant. 4:11; 5:16). Él es su defensor, el ángel del pacto, el autor y consumador de la fe. Es como el manzano entre los árboles del bosque; el Alfa y la Omega; el amado, el Pastor y Obispo de almas, el pan de vida, renuevo justo, el esposo, el resplandor de la gloria de Dios, y la fiel imagen de lo que él es. Él es un manojito de mirra.

Sus santos le reconocen como Creador, capitán, Consejero, pacto, piedra angular, refugio en la tempestad, señalado entre diez mil. Él es para ellos como el rocío, la puerta hacia el rebaño, mediador, estrella de la mañana, libertador, diadema, el deseado de las naciones, las categorías y generaciones de hombres piadosos.

Ante sus ojos, él es el elegido, Emmanuel, el Padre eterno y la vida eterna. Él es la fuente de agua viva para las almas sedientas, de gozo para las almas atribuladas, de vida para las almas moribundas. Es el cimiento sobre el cual su pueblo construye sus esperanzas en el cielo. Es el Padre de la eternidad, el árbol de ciprés bajo cuyas sombras se regocijan los santos, el Principio y el Fin, el primer fruto de la cosecha más grande jamás reunida, el primogénito entre muchos hermanos y el unigénito de entre los muertos.

Para sus escogidos, él es como el oro más fino, un guía, soberano, glorioso Señor, Dios, Dios verdadero, Dios sobre todo y bendito por siempre. Él es la cabeza de la Iglesia, salud, esperanza, esposo, herencia, morada de su pueblo. Es su poderoso Salvador. ¡Cabalga sobre los cielos por su nombre YAH! Es Jehová, herencia, juez y Rey de sus santos. Es su luz, vida, Señor, líder, legislador, Cordero Redentor, lirio del valle, León de la tribu de Judá.

Él es Jesucristo el Hombre, Señor, mediador, mensajero del pacto, ministro del verdadero santuario “que levantó el Señor, y no el hombre” (Heb. 8:2). Es el Dios todopoderoso de Isaías… la estrella resplandeciente de la mañana de Juan, y el Mesías de los profetas. Él es el “unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). Es tanto la raíz como la descendencia de David. Es la Paz, el príncipe, el sacerdote, el profeta, el potentado, el purificador, la propiciación por nuestros pecados, el médico de nuestras almas, planta de renombre, el poder de Dios para salvación, la Pascua de los santos. Saeta bruñida en la aljaba de Dios.

Él es la Roca, el refugio, el soberano, el rescate, el purificador, el redentor, la justicia y resurrección de todos los que visten túnicas blancas. Es la rosa de Sarón. Él es de la semilla de la mujer, la semilla de Abraham, la semilla de David, la rama de Isaí, Hijo de Dios, el Hijo del Hombre, el escudo, la fortaleza, la seguridad, Siloh (verdadero rey), el sacrificio, el santuario, la salvación, la santificación y el Sol de justicia para todo creyente.

Él es el ser santo que nació de María (Luc. 1:35). Él es la verdad, el tesoro, el maestro, el templo, el árbol de vida, el gran testador de su iglesia. Él es el camino, la fuente de salvación, la Palabra de Dios, la sabiduría de Dios, el testigo fiel. Es [llamado] Admirable (Isa. 9:6). Él es una sola persona; sus naturalezas son dos. Es tanto humano como divino, finito e infinito, creado y no creado. Ha existido desde antes que Abraham, aunque no nació sino hasta años después que este patriarca durmiera con sus antepasados. Él estuvo muerto; mas he aquí vive por los siglos de los siglos (Apoc. 1:18).

En la tierra no tuvo donde recostar su cabeza; aun así dispone de todos los diademas. Por él, los reyes gobiernan y los príncipes decretan justicia. Tiene el brazo de Dios y el corazón de un hermano. Ante él toda lengua confesará y toda rodilla se doblará: “por lo que padeció aprendió la obediencia” (Heb. 5:8). ¡Nadie ama como él, nadie se compadece como él, nadie salva como él!

No sorprende que una persona como es Jesús viva y reine en el corazón de su pueblo. No nos maravillemos que las vírgenes lo amen, los santos lo alaben, los mártires mueran por él y no se avergüencen de confesarlo. Los creyentes se aferran a él y no lo dejan ir. El ceño fruncido sacude el marco de la naturaleza universal, su sonrisa da vida, su presencia convierte mazmorras en palacios, su sangre limpia el pecado, su justicia es la túnica blanca de los redimidos. Si los hombres quieren ser salvos, sabios, santos, alegres, útiles, fuertes o victoriosos, que miren a JESÚS, que no miren a ningún otro lugar, que caminen en él, moren en él, se gloríen en él y cuenten como pérdida todo lo demás.

Completo en:

http://www.chapellibrary.org/book/pochfgs/la-persona-de-cristo/spanish

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EL EVANGELIO – UN INFORME DEL CIELO

Resultado de imagen para thomas boston puritanThomas Boston (1676-1732)

Articulo completo en: http://www.chapellibrary.org/files/2114/5522/9617/gospfgs.pdf

El evangelio es un informe del cielo para ser creído y en el cual confiar para salvación. Primero, consideraremos el evangelio como un informe en general.

1) Está el tema del informe en sí o lo que se reporta, es decir, algún designio, acción o evento, cierto o falso. El tema del informe del evangelio es un designio del amor de Dios para salvación de los pecadores de la humanidad (2 Tim. 1:9-10). […] Es el informe del evento de la muerte de Cristo por los pecadores y de un Cristo crucificado listo para desposarse con pecadores.

2) Está el lugar de donde procede originalmente el informe. Y el lugar aquí es el cielo, el corazón del Padre. Por lo tanto, el evangelio es llamado cosas “celestiales” (Juan 3:12), revelado por el corazón del Padre. Por lo tanto:

(1) El evangelio es un informe que procede del cielo, donde se originó el designio de amor, se hizo el regalo del Hijo y de donde vino él a morir por los pecadores, y donde ahora está él listo para tener comunión con ellos.

(2) El evangelio es las buenas nuevas de un país distante, y, como tal, debiera ser tan aceptable como el agua fría lo es al sediento (Prov. 25:25).

3) El tema de un informe es algo que no ven aquellos a quienes se les presenta el informe. Y así es el tema del informe de evangelio. Es tan invisible a la vista del hombre como lo es Dios (Juan 1:18), un Salvador no visto (1 Pd.1:8) y cosas que no se ven (2 Cor.4:18) que el evangelio nos predica.

4) Hay un reportero o muchos.

(1) El reportero de primera mano es el testigo ocular, es decir, Jesucristo. Cristo mismo fue el que dio a conocer el informe del evangelio (Heb. 2:3).

(2) Los profetas, apóstoles y ministros del evangelio. Ellos son reporteros de segunda mano.

5) En último lugar está la manifestación del tema por medio del informe a las partes a quienes se les da el informe. De esta manera la gracia de Dios a favor de los pobres pecadores se manifiesta a ellos por medio del evangelio (2 Tim. 1:9-10).

Consideraremos el informe del evangelio y el confiar en él como una unidad.

1) El evangelio es el informe desde el cielo para pobres pecadores sobre la salvación del pecado (Mat. 1:21) y de la ira de Dios (Juan 3:16).

2) El evangelio es el informe de un Cristo crucificado dado a los pecadores como el medio del cielo para salvación de ellos.

3) El evangelio es el informe de una justificación por la cual nosotros los culpables podemos comparecer delante de un Dios santo. “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Rom. 1:17).

4) El evangelio es el informe de un perdón bajo el gran sello del cielo, en Cristo, para todos los que lo aceptan. “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (Hech. 13:38-39).

5) El evangelio es el informe de un Médico que cura infaliblemente todas las enfermedades del alma (Mat. 9:12-13; Heb. 7:26), lo hace gratuitamente (Ose. 14:4) y no rechaza a ningún paciente (Juan 6:37).

6) El evangelio es el informe de un banquete para almas hambrientas (Isa. 25:6), al cual todos estamos invitados y del cual Cristo mismo es el Creador y la Sustancia (Isa. 55:2).

7) El evangelio es el informe de un tesoro (2 Cor. 4:7). En él están las preciadas promesas—en ellas, Cristo amado con su mérito—como el oro mencionado: “Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico” (Apoc. 3:18).

8) El evangelio es el informe de una victoria sobre el pecado, Satanás, la muerte y el mundo obtenida por Jesucristo, y ello para beneficio de todos los que acuden al glorioso Conquistador (Sal. 98:1).

9) Por último, el evangelio es el informe de una paz comprada por la sangre de Cristo para pobres pecadores (Ef. 2:14).

APLICACIÓN: Esto muestra que el evangelio es el medio divinamente escogido para salvación de los pecadores. Por lo tanto, es llamado “el evangelio de vuestra salvación” (Ef. 1:13), y “se ha manifestado para salvación” (Tito 2:11).

De “The Unsuccessfulness of the Gospel…” (El fracaso del evangelio) en The Complete Works of Thomas Boston (Las obras completas de Thomas Boston), Tomo 10, reimpreso por Richard Owen Roberts, Publishers.

Tomado de: El Evangelio #198s

Portavoz de la Gracia

Publicado por Chapel Library • 2603 West Wright St. • Pensacola, Florida 32505 USA

QUE QUEDE CLARO

‘y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados’.
Lucas 24:47ª

Cuando el Señor Jesucristo comisionó a los creyentes para que fueran a anunciar el mensaje del Evangelio, no solo enfatizó la orden misma sino el contenido esencial de lo que ellos deberían proclamar. Entiendo que parece obvio, pero encontramos muchos cristianos sinceros con el peso del evangelismo en su alma, completamente desconocedores del mensaje esencial del Evangelio. Podría preguntarle hoy: ¿Qué es el Evangelio? ¿Lo podría definir? La orden del Señor es el anuncio, pero no de cualquier mensaje. No somos comisionados para anunciar la respuesta a cualquiera de las miles de cosas que el ser humano sufre, sino el anuncio del Evangelio. Sigue leyendo

Todo el Evangelio a Todo el Hombre

[El Siguiente es una cita del Dr. José Grau en su Libro: La Evangelización y la Biblia; Ediciones Evangélica Europeas. Págs. 99 y 100]

“Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” Hechos 20:27

El pastor bautista Don Vicente Tafalla escribía en la revista “El Eco” ( junio-julio 1968,p.15):

“Adolecemos de no predicar todo el Evangelio a los inconversos. Para hacer esta afirmación tan rotunda me baso en que en nuestro cultos de predicación, en los que invitamos a los inconversos a tomar una decisión respecto a sus almas, les hablamos del pecado que reside en todo ser humano, de la expiación vicaria de Cristo, el arrepentimiento, perdón, justificación, etc., pero ¿les hablamos de lo que viene después?”

El pastor Tafalla se pregunta: ¿Y lo que viene después…? Hablamos poco de lo que viene detrás de toda esta experiencia que llamamos conversión.

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El Evangelio no Promete cualquier tipo de Bienestar

Es una tendencia natural, que también hace parte de nuestra condición humana caída, buscar nuestro propio bienestar. Seguramente nos hemos vuelto pragmáticos al correr a todo aquello que promueva nuestro bienestar en esta vida. Creo que la filosofía de vida de cualquier persona en general es la de ‘tratar de estar mejor’. En un mundo tan caótico como el que vivimos, se empiezan a manifestar ciertas complicaciones comunes a nuestro tiempo. No en vano se comenta la aparición de un desequilibrio en nuestra tranquilidad personal llamado estrés. Suele pasar que ahora tenemos la excusa perfecta para disculpar nuestros pecados de carácter, atribuirle todo al famoso estrés. Lo que antes nos merecía una reprensión y censura, hoy nos merece un descanso y una palmada en la espalda. Ah, y una terapia psicológica de relajación.

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En la Predicación del Evangelio, ¿El mensaje es lo único que importa?

Permítame hacer una observación constructiva. En la actualidad hay un concepto errado rondando el ambiente. Dicha idea es casi tan peligrosa como cambiar el mensaje del evangelio, así que no hablamos de cualquier cosa. Es ese concepto que dice que el mensaje del evangelio es lo único que importa y que las formas de dar a conocer este mensaje realmente no interesan. Algo así como: «lo importante es lo que digo no la forma en que lo digo». Me pregunto si esa manera de actuar no sería motivo de discordias si la usamos en el hogar o trabajo. Pero lamentablemente es esa filosofía la que muchos usan al predicar el evangelio. Creer desatinadamente que la forma no cambia el sentido del mensaje es engañarse a sí mismo, pues la forma sí tiene que ver con el mensaje.

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¿Es importante definir correctamente el evangelio?

Somos evangélicos, pero ¿Podríamos definir que es evangelio? Se nos impulsa a evangelizar, es decir, comunicar el evangelio o las buenas nuevas y ¿Cuál es el contenido de nuestro mensaje? Si preguntáramos a cada cual que se confiesa cristiano ¿De qué trata el evangelio? ¿Tendríamos una respuesta unificada? Seguramente tendríamos tantas definiciones como personas. Sigue leyendo