LAS MARCAS DE LOS INCONVERSOS

Joseph Alleine, 1671

Como se dijo de los seguidores del Anticristo, así aquí: algunos de los inconversos llevan sus marcas en la frente más abiertamente, y otros en las manos. El apóstol cuenta algunos sobre quienes escribe la sentencia de muerte, como en estos catálogos espantosos que les ruego que presten atención con toda diligencia:

«Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia» (Ef.5:5–6).

«Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda» (Ap.21:8).

«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios» (1 Cor.6:9-10).

Ay de los que tienen su nombre escrito en este catálogo. Los tales pueden saber, con tanta certeza como si Dios les hubiera dicho desde el cielo, que no están santificados y bajo la imposibilidad de ser salvos en esta condición.

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