LA IGLESIA CONTEMPORÁNEA

Por Dr. John H. Armstrong

Tomado y Traducido por Iglesia Bautista Reformada de Suba©

La avalancha ha llegado. ¿Hasta qué punto podemos ser contemporáneos? ¿Cómo vamos a conseguir que los que no van a la iglesia vengan cuando prácticamente todo lo que saben viene a través de un discurso de 30 segundos?

Todos sabemos que no escucharán una disertación durante más de 15 minutos. El plan contemporáneo está a la vista de todos: crear un servicio de culto (¡nadie se atreve a llamarlo liturgia!) que sea rápido, ligero en doctrina y muy cargado de música y drama. Estamos preocupados, como dice un amigo, por ser “más modernos que los demás”. Un periódico local anuncia: “¡Una iglesia como nunca la has visto antes!”. A este anuncio le sigue una breve descripción, muy típica de la tendencia:

“Música excepcional… Aquí no hay coros ni órganos de tubos. Nuestra música es nítida, contemporánea, profesional y, sí, ¡hasta apasionada! Teatro de primera clase. Cada semana nuestro equipo de teatro, «Showcase», presenta una actuación dramática diseñada específicamente para realzar el mensaje. Mensaje… Nuestro pastor . . . enseña verdades eternas adaptadas a la gente de los años 90”.

[…] Otros atractivos folletos me dicen cómo tener un avivamiento a través de un popular equipo de teatro, ¡con doce “avivamientos a gran escala” acontecidos en el espacio de doce meses! Abundan las conferencias y seminarios sobre cómo comercializar el Evangelio a través de servicios orientados a las necesidades sentidas y a las preguntas personales de los “buscadores”, sinónimo de aquellos que no son cristianos pero que se han interesado lo suficiente como para escuchar una presentación “Cristianismo 101” [1] del mensaje bíblico. En pocas palabras, lo que hemos visto en los últimos diez años es un abandono casi total de la liturgia, la forma, el credo y el confesionalismo formal en un número cada vez mayor de iglesias de rápido crecimiento. Los evangélicos parecen estar en una loca búsqueda del servicio contemporáneo perfecto. Más recientemente, muchas iglesias históricas, que han surgido más directamente de las tradiciones de la Reforma protestante, han adoptado estas mismas pautas.

[1] El modelo 101 Christianity, es un modelo del evangelicalismo actual de estudios bíblicos grupos pequeños o mentorías personalizadas para que los “buscadores” sepan lo que significa amar y seguir a Jesús y Su Palabra. Según sus definiciones: “Cuando estos estudios se utilizan en un entorno de grupo o uno a uno, fomenta la responsabilidad de completar las lecciones y, en última instancia, aplicar la verdad a la vida”.

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UNA IGLESIA CONFESIONAL

En una humilde procura a la hora de presentar la verdad, según la luz que el Señor nos ha concedido, deseamos poner a su disposición, de manera gratuita, dos documentos. El primero es una Nueva Traducción de la Confesión Bautista De Fe de 1689 y del Catecismo Bautista de 1693, organizadas de tal manera que se puedan estudiar día a día en el transcurso de un año. Creemos que esta es una herramienta muy útil para la instrucción de niños y adultos; no solo para su uso privado, sino quizás, una guía para ser estudiada en la iglesia.

El segundo documento es una justificación del por qué entendemos que las Confesiones de fe para una iglesia son necesarias y validas, y que, de ninguna manera, bien usadas, no minan la realidad de tener la Biblia como la Palabra de Dios.

Este material se distribuye sin ningún costo con el fin de divulgar los distintivos Bautistas Reformados para quienes han adoptado esta Confesión o para quienes estén interesados en esta doctrina y práctica.

Se concede el permiso para usar y distribuir este material por cualquier medio, pero sin ánimo de lucro. Se solicita preservar la integridad de estas traducciones sin modificación.

Aquí está el prólogo del breve documento «Una Iglesia Confesional».

La validez de una Confesión de Fe

No es muy común hablar hoy en la iglesia evangélica de Credos, Símbolos o Confesiones de fe. Estas palabras más bien parecen sacadas de los anaqueles del catolicismo romano y son asociadas extrañamente con dogmatismo ciego más que con luz doctrinal. Somos parte de una generación, hija de nuestro tiempo, que ha sabido vivir su cristianismo desligada de sus propias raíces, más bien combatiéndolas. Así, el estudio de los Credos ha venido a ser para muchos, casi un lujo académico de los amantes de antigüedades, pero sin ningún fruto provechoso ni práctico para la iglesia de hoy. Muchos cristianos ignoran las controversias doctrinales de la antigüedad y aunque hoy están de pie sobre la base de formulaciones ortodoxas correctas que resultaron en Credos, parece que consideran el estudio de las Confesiones de fe, una pérdida de tiempo, cuando no un motivo de contiendas innecesarias en la iglesia.

Quizás la iglesia de hoy ha menospreciado su encargo histórico. Conocemos por 2 Timoteo 1:13-14: ‘Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros’, que la iglesia ha recibido un depósito doctrinal y la forma o norma de las sanas palabras, que la iglesia es esa estructura espiritual debe retener la verdad en sus contenidos y formas correctas o lineamientos adecuados o estructura correcta. No se encargó a la iglesia guardar ciertas verdades o ciertas prácticas, sino las verdades y prácticas que definen lo que es el evangelio, se le encomendó diferenciar lo que es la sana doctrina de lo que no lo es, de lo que no se puede llamar sana doctrina o verdad y preservarla. El encargo no se trata de generar verdades cada momento, se trata de la pedagogía de recibir un legado que debe ser guardado, retenido por el Espíritu Santo y comunicado a otros con suprema fidelidad (2 Tim.2:2).

Quizás también la iglesia de hoy no ha implicado correctamente lo que es ser ‘columna y baluarte de la verdad’ (Cf.1 Tim.3:15). No solo es relevante la exhortación a ser el soporte de la verdad, a saber, esa estructura espiritual que sostiene, aguanta y lleva en sí la verdad del evangelio, sino que es muy importante observar que se reconoce la existencia de un cuerpo de doctrinas llamada ‘verdad’, algo particular, concreto, que podía diferenciarse de lo que no lo era y que debía ser soportado y vigilado. En orden eso significa que la iglesia ha recibido un tesoro concreto y distinguible llamado verdad, que la misma iglesia debe, por el poder del Espíritu Santo, soportar, sostener y pasar con fidelidad a otros.

Pero hemos de aceptar que ya para el año 50 d.C., (Mucho tiempo antes de las epístolas pastorales escritas aprox.63-67 d.C. y citadas primero), cuando el apóstol dirige la solemne advertencia a los Gálatas: ‘Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema’ (Gal.1:6-9), se concluye que la iglesia era consciente que ya poseía un conjunto doctrinal llamado: evangelio. Un cuerpo de doctrina fijo, particular, distinguible de aquello que no correspondía o que podía ser diferenciado. Algo que era inmodificable aun por los propios apóstoles. Este conjunto de cortinas recibidas, que debían ser preservadas, no son asuntos periféricos del cristianismo, sino doctrinas que definen qué es el cristianismo, qué es la sana doctrina, qué es estar en la verdad.

Ahora preguntémonos, ¿Estos solemnes encargos leídos anteriormente, correspondían solo a la iglesia del primer siglo? Si así hubiera sido, no tendríamos certeza que hemos recibido la fe verdadera, porque si la segunda generación de cristianos omitió esta labor o no la relacionó con sus responsabilidades, si perdió el depósito, la norma de las sanas palabras, si no fue el soporte de la verdad y ya no la tiene en su seno, ¿Cómo saber si tenemos o no un evangelio distinto? Pero ¿Crees que el Espíritu Santo ha venido trabajando en su iglesia desde pentecostés? ¿Crees que cada generación ha entregado a hombres fieles el depósito? ¿Crees en la existencia actual de un organismo llamado iglesia que soporta la verdad dentro de sí?

La iglesia ha asumido que estas exhortaciones corresponden a sus responsabilidades y desde el primer siglo ha tomado, a veces con más fuerza que otras, la tarea de retener la fe, de guardarla con celo y de traspasarla a la próxima generación de creyentes. Puedes mirar el ánimo de vindicar la fe del conocido Credo apostólico, llamado así por la síntesis más básica y trinitaria del cristianismo apostólico, no porque los apóstoles la hayan redactado. Puedes corroborar la manera en que la iglesia entendió su papel yendo por los Credos llamados ecuménicos. Ecuménicos, no en el sentido moderno de la palabra sino en el sentido de universales, porque representaron en general el “universo” evangélico del momento (Niceno-Constantinopolitano [Nicea 325 y puntualización en Constantinopla 381], Atanasiano y el de Calcedonia 451). Mira las Confesiones de fe en la Reforma y posterior a ella. La iglesia es una iglesia confesante, que se goza en la claridad de la verdad, en guardar y promulgar la verdad….

LA LEY COMO PACTO DE OBRAS, COMO REGLA DE VIDA Y COMO PELIGRO

Por John Colqhoun (1748-1827)

Extracto de: A Treatise on the Law and Gospel 

LA LEY COMO PACTO DE OBRAS

La ley de la creación requiere que el hombre realice una obediencia perfecta y dice: “Haz”. Pero la ley como pacto de obras requiere que él “haga y viva” — hacer, como condición de vida; hacer, a fin de adquirir por su obediencia un derecho a la vida eterna. El mandato de realizar una obediencia perfecta simplemente no es el pacto de obras; porque el hombre estaba y está inmutable y eternamente obligado a rendir perfecta obediencia a la ley de la creación, aunque nunca se hubiera hecho con él un pacto de obras. Pero la forma del mandato en el pacto de las obras es la perfecta obediencia como condición de vida. La ley en esta forma comprendía no sólo todos los mandamientos que le eran propios como ley de la naturaleza, sino también un precepto positivo que dependía enteramente de la voluntad de Dios.

Este precepto positivo era, en efecto, un resumen de todos los mandamientos de la ley natural o moral: la obediencia a él incluía la obediencia a todos ellos, y la desobediencia a él era una transgresión de todos a la vez. El pacto de obras, en consecuencia, no podría haberse quebrantado de otra manera que transgrediendo ese precepto positivo. El mandato que requería obediencia perfecta como condición de vida obligaba a Adán, y a toda su posteridad natural en él, no sólo por la autoridad de Dios, su soberano Señor y Creador, sino por su propio consentimiento voluntario, a cumplir esa obediencia: “mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17).

Como consecuencia de haber propuesto Dios la ley en forma de pacto a Adán, y de haberla consentido Adán, como representante de toda su descendencia natural, todos los hijos de los hombres, mientras continúan en su estado natural, permanecen firmes, a la vista de Dios, bajo toda la obligación original de la misma… Porque, aunque la ley en su forma de pacto es quebrantada, está lejos de ser derogada o anulada. La obligación de este pacto continúa en toda su fuerza, en el tiempo y por la eternidad, sobre todo pecador que no sea liberado de él por Dios, que es la otra parte [del pacto].

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LOS PRECIOSOS Y SIGNIFICATIVOS CULTOS DE ORACIÓN SEMANAL

Por Jorge E. Castañeda D

«Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones» (Hch.2:42).

Jamás se diría mucho de lo que es y significa para una iglesia bíblica tener al menos una reunión de oración semanal. Existen iglesias que han podido andar y desarrollar su ministerio sin una de ellas porque prefieren hacer todo en “espíritu de oración” que tener un culto formal de oración. Para otras, el asunto de la reunión de oración se volvió un tema incómodo, estresante, inconveniente, pues tocar el tema hace que muchos anden con sentido de culpa por su omisión, porque se pone de manifiesto el verdadero estado espiritual de una iglesia o porque no se pueden forzar las cosas en un mundo tan ocupado como el nuestro.

El pastor Jeremy Walker afirma: “¿Por qué molestarse en venir a la reunión de oración? En el orden jerárquico de muchas congregaciones, está por debajo del tan lamentado culto vespertino. En las prioridades de demasiados cristianos, esta reunión parece tener poco valor. Es la que nos podemos permitir perder. Es aquella a la que no llevamos, o tal vez no llevaríamos a nuestros hijos: ¡es demasiado aburrida! Es la reunión que cederá en medio de las presiones de la vida” [1].  

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ÉTICA PASTORAL …ÉTICA COMO MIEMBROS…¡AL MENOS LO MÍNIMO POR FAVOR!

Ciertamente mientras más avanza estas nuevas tendencias de hacer iglesia con la nueva realidad del internet errónea y no bíblica por demás, van surgiendo más malos conceptos y prácticas a nivel de los pastores y miembros de las iglesias. Cuando se establece en la iglesia una norma que no es bíblica, y se empieza a razonar a favor de esa norma, no podemos esperar resultados bíblicos.

Nos encontramos hoy en una sobreoferta de tendencias eclesiásticas que han estimulado el espíritu de la “conveniencia” de las personas, acrecentando, lo que llamaremos, el tráfico de información y de miembros que, en su “mejor” caso, perturban de forma terrible el orden de las propias iglesia locales, y en su peor caso, se estimula al cristiano utilitarista a ir de aquí para allá, con el espíritu del comprador que se caracteriza por poner su propio gusto, criterio y conveniencia, por delante, debilitando así  el cuerpo de Cristo, y  obvio, su propia vida espiritual, a saber, dañando la expresión legitima, espiritual y adecuada donde, según la Palabra, debe desarrollar su profesión de fe: la iglesia local.

Quizás el cuadro más lamentable es que este mercantilismo es altamente avivado por los mismos pastores de las iglesias, que estamos para ser custodios, guardianes, cuidadores de los intereses del Señor, Hoy, muchos pastores más bien fungen como si los intereses a cuidar fueran los suyos. En la actualidad se aprecia que estamos sobre la ética del utilitarismo y del “todo vale” con tal de llenar su propia iglesia y hacerse un nombre entre el cuerpo de Cristo. Los mismos pastores que se mostrarían celosos si un individuo de su iglesia se quisiera ir a otra, se muestran muy dispuestos a llenar su iglesia de gente en la que no trabajó y que espiritualmente no está bajo su cuidado.

Este mal proceder es justificado bajo la frase “las ovejas no son nuestras”, para dar a entender que no somos dueños de las conciencias de nadie y que un cristiano tiene el derecho de irse de una iglesia como quiere, cuando quiere, sin preguntas ni estorbos. Pero precisamente, y en respuesta a esto afirmarnos que, ya que las ovejas no son nuestras, es que no debemos ni podemos hacer con ellas como nosotros queremos. Es más, ni siquiera las ovejas pueden hacer con su vida lo que deseen, porque como dijo el Salmo, “Reconoced que Jehová es dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos pueblo suyo y ovejas de su prado”.

Si este es el caso del liderazgo, ¿cómo obran hoy los que están bajo un pastorado? Ciertamente un pastorado que no es bíblico jamás resentirá o mirará como inconveniente lo que estamos planteando aquí. Solamente quienes se han aplicado a edificar bíblicamente una iglesia, y a pastorear bíblicamente una iglesia sabrán el gran mal espiritual que esto genera. El hueco se hace más grande cada vez más y notamos que pastorear, un asunto ya difícil, se vuelve pesado en demasía porque entre iglesias no existe la ética bíblica mínima, ni entre los pastores ni entre los miembros, y así abrimos más la brecha por donde la carnalidad entra y sale de manera impune.

Por eso déjeme enumerar algunos asuntos comunes en ministerios, iglesias y creyentes en general, que hoy día está debilitando de manera protuberante la fidelidad y firmeza de cualquier ministerio bíblico. Quizás más delante tengamos tiempo para explicar una a una…

DE PARTE DE LOS PASTORES

– Atender en consejería miembros de otra iglesia o ejercer funciones pastorales sobre ellos, miembros que claramente están bajo el cuidado pastoral de otro pastor, esto es, de su pastor, del anciano o los ancianos que Dios ha puesto para cuidarles.

– Recibir en la iglesia sin más preguntas a personas que se van de sus iglesias bíblicas (de las cuales son parte), y mucho más, personas que huyen de sus iglesias bajo procesos disciplinarios. Ya que la ética normal es no poner el fundamento dónde ya fue puesto (1 Co.3:11) y no predicar a Cristo donde esta ya ha sido predicado (Ro.15:20), debería ser de lo más ético, hacer algunas preguntas del por qué un individuo de una iglesia bíblica ahora aparece en otra[1].

– Atraer a su iglesia de forma ilegitima miembros de otras iglesias, aprovechándose de la falta de madurez, criterio o aprovechándose de las inconformidades que ellos tengan de sus propias congregaciones; o aprovechando sus condiciones que los ponen en ventaja frente a otras iglesias. Es asombroso ver la tendencia proselitista de algunas congregaciones, proselitismo que suele identificarse y llamarse “proclamación de la verdad”, pero en el fondo, es aprovechar las plataformas que les han sido dadas o las que han comprado a precio muy alto, para atraer gente que en su debilidad piensa que una iglesia de tal o cual característica es más bíblica que la suya, aun cuando en ella, por pequeña y básica que sea, se predique la Palabra y se adore conforme a las Escritura.

– Pasar por encima de la independencia y autonomía de la iglesia local. Esta maravillosa definición histórica dice: “A cada una de estas iglesias así reunidas, el Señor, conforme a su voluntad declarada en su Palabra, ha dado todo el poder y autoridad en cualquier sentido necesario para realizar el orden en la adoración y en la disciplina que él ha instituido para que lo guarden; juntamente con mandatos y reglas para el ejercicio propio y correcto y la ejecución del mencionado poder”[2]. Por pasar por encima de este límite bíblico, iglesias resultan procurando situarse por encima de otras iglesias, pasando por alto las resoluciones disciplinarias que una iglesia tuvo con un individuo desautorizando así esta potestad de las iglesias locales.

– Crearse un criterio de una iglesia local o sus pastores, generalmente malo, por las vías más ilegitimas y anti éticas posibles. En mi experiencia personal, he pasado mucho tiempo aclarándole a pastores y amigos asuntos difamadores que ¡Otros pastores andan diciendo! Y esto cuando ¡ninguno de ellos me ha contactado hasta hoy! Gente señala de forma negativa a iglesias bíblicas solo porque “me dijeron”, “escuché, aunque no lo puedo confirmar”, “se dice”, “parece que”, poniendo un manto de duda injusto sobre ministerios bíblicos. No hablo de no tener criterio sobre las iglesias que nos rodean, hablo que ese tráfico de chismes, comentarios y apreciaciones personales son usadas como la “piedra de toque” para calificar ciertas iglesias de “legalistas”, “estrictas”, “faltas de amor”, “autoritarias”, y más. Pastores, por simple sentido común, deberían poner en duda el testimonio de quien sale de una iglesia bíblica peleando.

ÉTICA MÍNIMA DE LOS HERMANOS QUE COMPONEN LAS IGLESIAS

– No abordar de manera correcta los asuntos de inconformidades con quien se debe, en el momento, la motivación y la buena voluntad adecuadas, sino contaminar a otros, siendo el ultimo que se entera el pastor. Gente en las iglesias, en el espíritu del mundo de hoy, se amotinan, se levantan en reproche, haciendo sediciones en las iglesias. Gente que dice no tener tiempo para el Señor, sí tiene tiempo para llamar, poner mensajes y reunirse ilegítimamente con otros para dañar el ministerio de su iglesia. Muchos asuntos se hubieran evitado yendo directamente al liderazgo de la iglesia, con bien corazón y con el ánimo de edificar.

– Pedir consejo a otros pastores sin haber pedido consejo a los suyos primero, o consultar otros pastores sin el conocimiento y la aprobación de las personas que Dios puso como pastores sobre su alma, haciéndolo, en general, para encontrar en las personas que no le conocen, una opinión que refuerce su punto de vista y le favorezca en sus acciones, generalmente pecaminosas.

– Irse de manera desagradecida o ingrata, repentina, resentida, oculta o sin dar explicaciones de su iglesia local; o irse, en su peor caso, estando bajo procesos disciplinarios que requieren ser soportados en su iglesia local. De esta manera aleja su arrepentimiento y restauración, y más bien estimula su pecado, su orgullo, su justicia propia, y yendo a contaminar a cualquier iglesia que les reciba.

– Tener una mente dispersa, pescadora de teología por internet, teniendo oídos para todos los ministerios o predicadores, que no le dejan crecer y establecerse en un lugar. Estas personas no crecen con el cuerpo local de creyentes, porque su mente está en la hierba que crece en el prado del vecino. Así, sus propios pastores son menospreciados, desechan la Palabra que necesitan caen en comparaciones necias, y genera un descontento creciente en su iglesia. De esta manera ni crecen donde Dios los puso a crecer, y se engañan pensando que el internet y los pastores que no lo conocen, le están aprovechando más.

– Pasar por encima de la autonomía e independencia de la iglesia local, involucrando a terceros en asuntos que pueden y deben ser abordados por una iglesia local. Por vía de comparaciones odiosas, por vía de involucrar en su iglesia ideas que debilitan el ministerio de la propia, un individuo puede asaltar de manera indebida la gracia particular que Dios dispensa a cada uno de sus candeleros de acuerdo a sus debilidades y fortalezas.

– Darle rienda suelta a su lengua según sus propios criterios, y al salir de una iglesia que le acogió con amor, consideración y en medio de sus debilidades que le soportaron por mucho tiempo, regar comentarios destructivos que ni siquiera honran su profesión de fe, ni mucho menos le sirve a cuerpo de Cristo. Si un individuo salió de una congregación bíblica, y en su inmadurez no encuentra nada bueno que decir, que tampoco diga nada malo.

Como nota, son asuntos de ética básica, ética de niños principiantes, que debería ser observada en un espíritu de amor y buena voluntad en las iglesias. «Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que ….sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad» (1 Ti 3:15).


[1] Romanos 15:20: «Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno».

[2] Confesión Bautista de Fe de 1689, 26:7.

¿A QUÉ SE DEDICA UN PASTOR?

¿Cuáles funciones definen su oficio? ¿En qué deben ocupar su tiempo como ancianos? ¿Por qué trabajos serán valorados y por faltar a cuáles tareas serán reprendidos?

Esta es una pregunta importante, ya que la costumbre de muchas iglesias es inventar cargos u oficios no bíblicos, y a la vez, darle un significado arbitrario a los oficios que la Biblia ordena. Así, muchas iglesias ni siquiera saben qué esperar de sus pastores, cuáles son sus oficios, a qué deberían dedicarse. Esto ha hecho que pastores resulten haciendo de todo y nada a la vez, o que falten en algunos de sus oficios esenciales. Todo esto en prejuicio de sus iglesias locales.

Las funciones de los pastores están señaladas a lo largo de Nuevo Testamento. No hay secciones exclusivas que nos hablen de sus oficios, sino que existen pasajes aquí y allá que nos enseñan sus labores por la vía de los mandatos a ellos y por la vía del ejemplo de lo que hacían los pastores en las primeras iglesias.

Podemos señalar sin lugar a dudas que los ancianos de una iglesia se dedican a:

– Pastorear, y aquí entendemos el oficio del anciano como Pastor, apacentador

– Gobernar, y aquí se nos resalta su oficio de gobierno y presidencia

– Enseñar (predicar, instruir), y aquí su oficio como maestro

Estas labores están planteadas de manera general, por lo que debajo de cada encabezado, existen algunas precisiones adecuadas.

Muchas iglesias confunden predicador con pastor, desean buena enseñanza de parte de ellos, pero nada más. Un pastor es mucho más que una persona que Dios puso para dar clases como de seminario al que usted viene a escucharlo, alguien que llena su intelecto y se va. Eso es ajeno a la Palabra de Dios.

Un anciano es un individuo que le alimenta por medio de la Palabra de Dios, que supervisa el entendimiento, el crecimiento, la aplicación de la Palabra de Dios en los creyentes, es alguien que puede modelar la fe y ser ejemplar a causa de haber peregrinado de la mano del Señor por un buen tiempo. Es alguien que revisa, supervisa, administra, guía, instruye, manda, exhorta, gobierna y enseña a su iglesia local.

EL EVANGELIO – UN INFORME DEL CIELO

Resultado de imagen para thomas boston puritanThomas Boston (1676-1732)

Articulo completo en: http://www.chapellibrary.org/files/2114/5522/9617/gospfgs.pdf

El evangelio es un informe del cielo para ser creído y en el cual confiar para salvación. Primero, consideraremos el evangelio como un informe en general.

1) Está el tema del informe en sí o lo que se reporta, es decir, algún designio, acción o evento, cierto o falso. El tema del informe del evangelio es un designio del amor de Dios para salvación de los pecadores de la humanidad (2 Tim. 1:9-10). […] Es el informe del evento de la muerte de Cristo por los pecadores y de un Cristo crucificado listo para desposarse con pecadores.

2) Está el lugar de donde procede originalmente el informe. Y el lugar aquí es el cielo, el corazón del Padre. Por lo tanto, el evangelio es llamado cosas “celestiales” (Juan 3:12), revelado por el corazón del Padre. Por lo tanto:

(1) El evangelio es un informe que procede del cielo, donde se originó el designio de amor, se hizo el regalo del Hijo y de donde vino él a morir por los pecadores, y donde ahora está él listo para tener comunión con ellos.

(2) El evangelio es las buenas nuevas de un país distante, y, como tal, debiera ser tan aceptable como el agua fría lo es al sediento (Prov. 25:25).

3) El tema de un informe es algo que no ven aquellos a quienes se les presenta el informe. Y así es el tema del informe de evangelio. Es tan invisible a la vista del hombre como lo es Dios (Juan 1:18), un Salvador no visto (1 Pd.1:8) y cosas que no se ven (2 Cor.4:18) que el evangelio nos predica.

4) Hay un reportero o muchos.

(1) El reportero de primera mano es el testigo ocular, es decir, Jesucristo. Cristo mismo fue el que dio a conocer el informe del evangelio (Heb. 2:3).

(2) Los profetas, apóstoles y ministros del evangelio. Ellos son reporteros de segunda mano.

5) En último lugar está la manifestación del tema por medio del informe a las partes a quienes se les da el informe. De esta manera la gracia de Dios a favor de los pobres pecadores se manifiesta a ellos por medio del evangelio (2 Tim. 1:9-10).

Consideraremos el informe del evangelio y el confiar en él como una unidad.

1) El evangelio es el informe desde el cielo para pobres pecadores sobre la salvación del pecado (Mat. 1:21) y de la ira de Dios (Juan 3:16).

2) El evangelio es el informe de un Cristo crucificado dado a los pecadores como el medio del cielo para salvación de ellos.

3) El evangelio es el informe de una justificación por la cual nosotros los culpables podemos comparecer delante de un Dios santo. “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Rom. 1:17).

4) El evangelio es el informe de un perdón bajo el gran sello del cielo, en Cristo, para todos los que lo aceptan. “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (Hech. 13:38-39).

5) El evangelio es el informe de un Médico que cura infaliblemente todas las enfermedades del alma (Mat. 9:12-13; Heb. 7:26), lo hace gratuitamente (Ose. 14:4) y no rechaza a ningún paciente (Juan 6:37).

6) El evangelio es el informe de un banquete para almas hambrientas (Isa. 25:6), al cual todos estamos invitados y del cual Cristo mismo es el Creador y la Sustancia (Isa. 55:2).

7) El evangelio es el informe de un tesoro (2 Cor. 4:7). En él están las preciadas promesas—en ellas, Cristo amado con su mérito—como el oro mencionado: “Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico” (Apoc. 3:18).

8) El evangelio es el informe de una victoria sobre el pecado, Satanás, la muerte y el mundo obtenida por Jesucristo, y ello para beneficio de todos los que acuden al glorioso Conquistador (Sal. 98:1).

9) Por último, el evangelio es el informe de una paz comprada por la sangre de Cristo para pobres pecadores (Ef. 2:14).

APLICACIÓN: Esto muestra que el evangelio es el medio divinamente escogido para salvación de los pecadores. Por lo tanto, es llamado “el evangelio de vuestra salvación” (Ef. 1:13), y “se ha manifestado para salvación” (Tito 2:11).

De “The Unsuccessfulness of the Gospel…” (El fracaso del evangelio) en The Complete Works of Thomas Boston (Las obras completas de Thomas Boston), Tomo 10, reimpreso por Richard Owen Roberts, Publishers.

Tomado de: El Evangelio #198s

Portavoz de la Gracia

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