RECONVINIENDO EN AMOR

Arthur Pink (Noviembre de 1943)

Hace algún tiempo recibimos la siguiente consulta de uno de nuestros lectores: “¿Cree usted que es posible ser demasiado crítico con los cristianos (?) hoy en día? La razón por la que puse un signo de interrogación después de ‘cristianos’ fue porque me pregunté si algunos de ellos realmente han nacido de nuevo del Espíritu. No siempre podemos saberlo, ¿verdad? ¿No debemos, en todo caso, decir la verdad con amor? Esta es una cuestión muy práctica para nosotros en este momento”.

Es una pregunta práctica para todos los que (por gracia) desean realmente conducirse de acuerdo con la voluntad revelada de Dios y seguir el ejemplo que Cristo mismo nos ha dejado. La redacción de estas preguntas indica que quien pregunta no tiene en mente el asunto de cómo debo actuar hacia alguien que me ha agraviado personalmente, sino más bien, ¿cuál es mi deber hacia los cristianos profesos con los que tengo contacto y cuyos caminos me afligen y cuyo andar me hace dudar de su regeneración? Como otros de nuestros lectores pueden ser ejercitados en estos puntos, ampliaremos aquí la respuesta dada a nuestro amigo.

Para empezar, dirijamos la luz de la Sagrada Escritura sobre este asunto: «No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado» (Lev.19:17). Hay tres cosas que exigen nuestra respuesta en oración.

Sigue leyendo
Anuncio publicitario

7 ASUNTOS DONDE SE DEBE PRESTAR ATENCIÓN A LOS LLAMADOS DE “UNIDAD” EN LA IGLESIA DE HOY

La unidad es, sin duda, un precioso don de Cristo, donde su pueblo debe ser solicito en guardar y preservar (Ef.4:3). Sin duda que dones como la unidad, no solo representan el corazón de Cristo (Jn.17:20-21), sino que pueden llegar a ser de enorme beneficio para el avance del reino de Dios (Hch.2:46-47). Sin embargo, al definir la unidad en términos contemporáneos, humanistas y coloquiales, este don puede ser pervertido, idealizado y puesto como un fin en sí mismo y no como un don instrumental. Al llegar a este punto, “todo vale” para lograrla, como se nota en los continuos llamados a buscarla, independientemente de la verdad dela Palabra, o en detrimento o disminución de ella.

Deseo proponer al menos 7 asuntos previos donde los llamados a la “unidad” contemporánea de la iglesia, en programas y causas deben ser advertidos como peligrosos, si no se dimensiona, y se miran sus implicaciones a la luz de la verdad Bíblica:

1) Unidad sobre la base del amor y no sobre la base de la verdad.

Lo que ocurre con este planteamiento es que, si no hay verdad, el amor, cuya base se usará para la unidad, no será más que una propuesta humana. Es la verdad la que da contenido al amor y es la verdad el fundamento único de la verdadera unidad de la fe. Llamados de “amor” sin el contenido de la verdad, han generado grandes caos en la iglesia de hoy, posicionando causas inmorales en el mundo. Todo lo contrario a 2 Juan 1,3 y 3 Juan 1.

2) Unidad sobre verdades generales, y no especificas

Es común encontrar que, si la “unidad” va a ser posible, lo será en los términos de la verdad más genéricos, amplios y extensos que se puedan, ya que, al pretender ser más específicos en la verdad, se hará para destruir la “unidad”. Los credos y confesiones más genéricos son apreciados más que aquellos que son específicos y puntuales en definir la verdad. Por eso la “unidad” así planteada se lleva a cabo con el mínimo común denominador y no sobre la base de más luz (Ef.4:13-15).

3) Unidad sobre verdades ambiguamente presentadas

La búsqueda de un lenguaje inclusivo, no solo se presenta en las filosofías claramente mundanas, sino en las procuras de aquella esquiva “unidad”. En días actuales se llama a la unidad por el “evangelio”, “por la cruz”, “la verdad”, pero ambiguamente planteadas, y en significados indefinidos, porque la precisión no es un don que se estime hoy, pues por defecto es seleccionador (Ez.22:26; 44:23).

4) Unidad bajo ciertos ministerios o causas

La descomunal debandada de actividad evangélica ha hecho que se llame a la “unidad” pero en una sola vía, especialmente desde las plataformas más influyentes. Es decir, el llamado es a apoyar ciertas causas o a los principales ministerios y plataformas. Estas demandan “unidad” al participar de sus asuntos, mientras que el trato no es reciproco ¿Ha visto acaso a las celebridades apoyar el programa modesto de una iglesia pequeña? ¿No es al revés? Sin duda que el panorama es este, si usted no apoya o no anda detrás de los mega ministerios, de usted se dirá que no procura la “unidad” …así van las cosa hoy.

5) Unidad estilo “espacio seguro”

Unidad al estilo de la filosofía actual de la tolerancia en una sola vía. La “unidad” promovida hoy es una donde “todos tienen la razón”, donde no haya espacios para la discrepancia, ni mucho menos para la controversia ni la corrección. Entonces, cada vez más, las verdades absolutas se vuelven relativas, no en teoría sino en el compromiso mental de cada persona, pues ¿No es lo mismo creer en verdades relativas que creer en verdades absolutas y sostenerlas relativa y ambiguamente?

6) Unidad pragmática y utilitarista

Entendiendo aquella “unidad” que busca más el resultado que el principio. La unidad por la unidad, la unidad por el compañerismo, la unidad por la influencia, la unidad por el nombre, la unida por al impacto social y más, son marcas de los llamados actuales a ella. La unidad bíblica es el medio para representar y dar a conocer los intereses de Cristo, y esto en la esfera salvadora., no es un don para promover cualquier causa considerara loable.